Estudiar en una universidad española será sensiblemente más caro a
partir del curso que viene. El Ministerio de Educación ha propuesto a
las comunidades autónomas una modificación en el pago de las tasas
universitarias que supone hasta 540 euros más al año en el coste de la
matrícula para el estudiante recién llegado y elevar las penalizaciones a
los repetidores, que podrían llegar a asumir el 100% del coste de una
plaza, entre 5.000 y 7.000 euros, según estimaciones del ministerio.
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, se ha
reunido este jueves con representantes de todas las comunidades
autónomas en la Conferencia General de Política Universitaria para
comunicarles los cambios incluidos en un Real Decreto Ley que
previsiblemente aprobará hoy el Consejo de Ministros. Entre las medidas
de ahorro previsto (Educación espera recortar 3.000 millones, aunque
ayer no estimó cuánto pueden suponer los nuevos ajustes) se incluye el
aumento de tasas, que deberá aplicar en mayor o menor medida cada
comunidad autónoma.
El ministerio cambia el sistema (que hasta ahora aplicaba la subida
anual del IPC más hasta cuatro puntos de diferencia en una horquilla) y
establece que los alumnos paguen en función de lo que cuesta su
titulación. Así, ha fijado una horquilla del 15% al 25% del coste para
que las comunidades decidan qué porcentaje aplicar en función de las
circunstancias de su región y de los objetivos del déficit, según señaló
la secretaria del Estado de Educación, Formación Profesional y
Universidades, Montserrat Gomendio. De esta forma, el incremento máximo
en primera matrícula sería 540 euros anuales, según las estimaciones
ofrecidas al final de la reunión por Gomendio.
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